Esa mirada... entre Merzouga y Tafroute

Emocionante. Y dura. Así fue la cuarta etapa del Panda Raid. Un etapón lleno de épica... y algo de lírica. En el trayecto entre Merzouga y Tafroute, Pere y Angel, padecieron lo indecible en un recorrido marcado por el mucho desierto, la mucha duna y la muchísima arena. Por no hablar de las piedras, las pistas inmensas… y el polvo, la ingente cantidad de polvo que hay por todas partes. El Panda Mecacraks sigue resintiéndose de la transmisión, la caja de cambios esta tocada, mucho, y las piedras se han cebado con una llanta. También con el depósito de gasolina. La cosa pinta regular. Pero el vehículo se mantiene en ruta. 

A medio camino, una mirada. La de la niña que emocionó a Pere. Algo tan sencillo como parar a comprar pan y dar con una mirada que te arrebata el corazón. La de la niña que regaló un "merci" tan sentido como profundo al bueno de nuestro piloto tras regalarle Banús unas gafas de sol. "Este viaje a África le reconcilia a uno con lo mejor de sí mismo, vuelves a pensar en cosas que a veces se nos olvidan, en las cosas importantes", comenta Pere Banús. Como que uno puede parar en una jaima donde los beréberes venden souvenirs, elegir el que más te gusta y dejar el importe correspondiente sin que haya nadie en la tienda. "Se fían de ti".

En lo deportivo, el Panda Mecacraks ha terminado 21ª en la cuarta etapa y 22ª de la general.